Antes los insumisos eran los que se negaban a hacer el servicio militar, porque no reconocían su objeción de conciencia.
Ahora los insumisos tendrán que ser los padres a los que no se les reconoce la objeción de conciencia ante la indoctrinación (a)moral de su gente por parte del Estado y de autores de textos que deberían estar en un psiquiátrico.
En los sesenta y setenta del siglo pasado se gritaba de todas las formas posibles contra el Sistema. Se contestaba. Ahora el sistema sigue instalado pero, en lugar de ser contestado, salvo por estos héroes de la objeción de conciencia, intelectuales y actores dicen a coro: "Sí, bwana". ¡País de borregos!"

