No puedo ver a Zapatero. Literalmente. Si sale en la tele, cambio de canal. Si sale en más de dos, apago. No puedo verlo. No puedo ver su sonrisa falsa, su mirada astutamente inocente, su capacidad para decir un día lo contrario de lo que dijo el otro, su insoportable ligereza, su... No puedo verlo. Me parece una afrenta a la humanidad.
Y todo, no porque me entusiasmen las barbas de Rajoy. No es algo político. Es una repulsión natural, que nace ante un mago de tercera categoría al que se le ven todos los trucos. ¿Cómo algo tan obvio puede engañar a tanta gente a la vez?
jueves, 1 de octubre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


¿Más que Felipe en la bodeguita? Hágaselo mirar.
ResponderEliminar