Leo en "Diario de un desesperado", de Friedrich Reck (1884-1945), testigo y víctima de la maldad nazi: "En una ocasión, en el Atlántico sur, vi a un ballenero obstinado en arponear a una gran ballena, una madre acompañada de su cachorro. Los intestinos colgaban fuera del vientre desgarrado del enorme animal, y aun así , nadando en el agua enrojecida de sangre,la madre se esforzaba en proteger a su hijo con el cuerpo herido de muerte. Desde que vi aquella escena, desde que oí la risa burlona del arponero y contemplé la agonía de aquella criatura fiel hasta la muerte, creo en la existencia de Satán, igual que creo en Dios".
Si la crueldad siempre es algo asqueroso y apesta, la crueldad contra la generosidad y la fidelidad sólo puede provenir de la misma entraña del mal.
sábado, 24 de octubre de 2009
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