Leo un libro sobre Edith Stein (1891-1942) la pensadora judía, hoy santa, discípula de Husserl, que trató con todo el mejor mundo de la filosofía y la cultura alemanas, se convirtió al catolicismo, se hizo monja carmelita y fue asesinada en Auschwitz por los nazis. Lo más notable en ella, junto a su inteligencia, era la tolerancia. Nunca fue contra nadie, aunque muchos fueron contra ella. Amaba la libertad de un modo práctico.
Y por la libertad me acordé de otra judía, Rosa Luxemburgo (1870-1919), comunista, asesinada por unas tropas de asalto al servicio del gobierno socialdemócrata, como consecuencia de la revolución intentada por los marxistas en Alemania poco después de acabada la primera guerra mundial. Rosa no estaba de acuerdo con esa sublevación violenta. Una frase suya me sedujo desde que la leí, en los ya antiguos tiempos de estudiante de Derecho: "La libertad es la libertad del otro para pensar de forma diferente".
Edith y Rosa hubieran congeniado: seguro.


Pues salir del judaísmo para meterse al catolicismo es como salir de las brasas para caer en la sartén...
ResponderEliminarY respecto de la Rosa, dos cosas: la primera, que ya está todo inventado. En lo que a mí respecta, un judío convertido al catolicismo es equivalente a un judío convertido al comunismo. Estoy harto de la santificación de los judíos (habitualmente a manos de los propios judíos o financiada por los judíos y ejecutada por algún sicario) y ahora está otra vez de moda ser pro-palestino. Así que, mientras no se aclare esta cuestión... La segunda cosa: tengo un amigo que vive en la calle Rosa de Luxemburgo (en Aravaca, Madrid). Es una coincidencia que ya hace que me guste esta entrada de este blog. Incluso retiro lo dicho acerca de los judíos santificados. ¡Viva Judea!
Les conviene leer el panfleto regenerador de J. J. Sancho, "¿Se puede ser judío y mascar chicle a la vez?". Aclararía muchas cosas.
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