domingo, 3 de mayo de 2009
Bella Bilbao
He estado en Bilbao, moviéndome desde el Abra, mar abierto, hasta el final de la profunda ría. La orilla de la ría que era, antes, una especie de chatarrería industrial, es ahora un paseo, lleno de hierba verde y, en primavera, de flores blancas, por donde pasa un elegante tranvía, junto a un agua tranquila y bastante limpia. Una ciudad en la que pasear, a gusto, sin masas. Es cierto que no todos los días son buenos en Bilbao, pero cuando la primavera dice aquí estoy yo, dan ganas de quedarse allí. Sobre todo, si a uno le gusta el chacolí y los imaginativos pintxos.
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