La SINDE

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y el que se va

lunes, 30 de marzo de 2009

Crisis financiera

La crisis financiera mundial es culpa de la codicia de muchos que controlan los bancos o trabajan en él. La consigna era ganar más a cualquier precio, al precio de prestar dinero a un alto interés pero sin suficientes garantías. Así venían muchos clientes y los gestores cobraban una millonada en premio a su buena gestión. Después esos préstamos no fueron devueltos y eso es, en esencia, un activo tóxico. Los hay más complicados, de ingeniería financiera, pero para el asunto es lo mismo.
La cosa está tan podrida que nadie se atreve a decir: estos son mis activos tóxicos, ¿qué hago? Cada uno oculta sus activos leprosos para no perder credibilidad. Hasta que ya no tiene liquidez y ante el peligro del colapso -los acreedores perderían su dinero más allá de la parte garantizada por el Estado (y veríamos cuánto tardaría en pagar el Estado)- finalmente el Gobierno interviene. Es lo que acaba de ocurrir en la Caja de Castilla-La Mancha.
Y puede ocurrir en otras.
Esto parece un bíblico castigo para el pecado de codicia y para el sentido común que ya acuñó hace siglos lo de que la avaricia rompe el saco.

1 comentario:

  1. El único remedio: Que vuelvan los espadachines. (Yo ya tengo la capa)

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