Si se conociera más a los clásicos ("ne nimis", no te pases, nada en demasía) el asunto del tabaco se hubiera resuelto de manera inteligente.
Primero, por parte de los fumadores: fumando menos, mucho menos, con moderación, con cabeza;
Segundo, por parte de los no fumadores: no exagerando y no ver en la menor hilacha de humo un cáncer incumbente.
Tercero, por parte del Estado: no extremar la prohibición estilo "ley seca" sino regulando que haya espacios para fumadores y no fumadores.
viernes, 7 de enero de 2011
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