La SINDE

La SINDE
y el que se va

miércoles, 16 de septiembre de 2009

¡Arriba (abajo) la Esteban!

Belén Esteban, la princesa del pueblo. Llora y amenaza ("¡por mi hija, mato!") casi a la vez. Una parte del pueblo (mayoría femenina, entre 40 y 80 años) está con ella. Le gritan: "¡Presidenta, presidenta"! Vive de su lejano idilio con Jesulín el torero, de su ruptura, de su separación del marido, de su vida, en definitiva. Ha hecho de ella misma un espectáculo que hace subir la audiencia hasta más de un 20% a Telecinco. Es la llorona de los huevos de oro. Y pese a toda esta utilización -de ella misma, de quienes la apoyan (que aman el espectáculo) y de la cadena que la explota hay un fondo de inmediatez, de autenticidad y de frescura en esa mujer. Es una mezcla de descaro y de buen corazón. Sin duda, un personaje, en un medio, como el televisivo, donde lo que abunda es la mediocridad que se la da de algo.

martes, 1 de septiembre de 2009

Disminuye la fe en Obama

Es curioso que esta sociedad, mayoritariamente escéptica, incrédula y algo cínica, necesite creer en gente. La moda de ahora es creer en gente negra: de ahí la fe en Obama, que alcanza hasta al agnóstico Zapatero, y la mitomanía con el cadáver del pobre Michael Jackson. Lo de Jackson pasará, después de haber dado millones de dólares a su extraña familia. Lo de Obama remite, al juzgar por su descenso de popularidad en los USA, porque una cosa es predicar y otra dar trigo.
Lo único bueno de estas modas culturales es que el negro queda bien: es lo mínimo que puede hacerse después de tantos siglos de injusticia , de prejuicio y de idiotez.