La SINDE

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y el que se va

domingo, 21 de junio de 2009

Hipocresía abortista

Tanto como el hecho en sí, la supresión de una vida, me repugna la hipocresía con que todo está rodeado. Empieza con esa idiotez de "interrupción voluntaria del embarazo". No hay nunca una interrupción del embarazo, ni voluntaria ni involuntaria. El ser humano que esta ahí empezando la vida o sigue hasta nacer o se malogra, sea de forma natural o porque se le fuerza, es decir, se le suprime. No hay interrupción porque una interrupción puede reanudarse. Esto es tan elemental que da vergüenza casi decirlo, pero ahí está, una y otra vez todos los días.
Luego, más hipocresía. Habría que tener el valor de decir abiertamente: "Claro que que hay una vida humana gestándose, pero en caso de conflicto entre los intereses, deseos, conveniencias, etc. de la mujer y los de su hijo (que por otro lado nada puede decir), nos decidimos por el adulto, que es el más fuerte". La ley del más fuerte. Planteado así, puede resultar cruel, duro, inmoral, pero no por vicio de hipocresía.

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