Prohibir los toros en Cataluña es cosa de un grupo de políticos, escudados en la cada vez más extendida sensibilidad ante la crueldad con los animales. ¿Que de paso esos políticos piensan que se separan un poco más de España? Si, pero mira. Ni la fiesta de toros es eterna, ni los países lo son. Lo que tiene que ocurrir acaba ocurriendo.
Lo peor de todo esto es el ejercicio de hipocresía. ¿Por qué no prohiben en Cataluña el asqueroso espectáculo de crueldad de los toros con fuego en los cuernos, siendo vejados por una partida de gente que dice divertirse así? ¿Y las peleas de gallo? ¿Y la matanza del cerdo? ¿Y la vida inanimal (analogía de "inhumana" que se da a los pollos desde el huevo hasta que se les rebana el cuello? ¿Y las matanzas de galgos al final de la temporada de caza? ¿Y las langostas y los bogavantes muriendo en agua hirviendo?
La hipocresía dice: lo de Cataluña es el primer paso. Me apuesto lo que sea a que no ha segundo en muchos años.
jueves, 29 de julio de 2010
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