La SINDE

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y el que se va

domingo, 9 de agosto de 2009

Enrique VIII

Leo en "Delincuente juvenil", de Brendan Behan (1923-1964) una estrofa de, al parecer, una vieja canción irlandesa: "No hables del ministro extranjero,/ ni de su iglesia sin sentido ni fe./Pues la piedra sobre la que se construyó su iglesia/ fueron los cojones de Enrique VIII".
Casi todos los versos son exagerados o maliciosas, pero, ¡ah, el último!, el último es una inmensa verdad, al menos en los dos sentidos: en que lo hizo por cojones; y en que lo hizo por capricho de los mismos. La historia, aquí, es diáfana.